ESTER DE IZAGUIRRE

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CANAS

Mis canas no son mías,
son las palabras que los demás no pronunciaron.
Son los bastidores que cayeron después de las escenas
que tuvieron un fin imprevisible.
Mis canas no son mías.
Empavesan mi frente guarniciones prestadas
como escudos de nieve
que yo nunca he ganado.
Salieron porque sí en un lugar vedado
en extraños racimos de frutos incoloros.
Curioso calendario de números en blanco,
sin jornadas oscuras, sin santoral,
sin las cifras en rojo que señalan las fiestas.
Algunas están amarillentas: otoños que nunca
comenzaron.
Otras, secas como fibras de espanto abandonadas,
pero, de pronto, mi cabeza
es como un cielo
en el que ya no caben más estrellas.

JUDAS

 

 

Soy Judas, el traidor,
y te di más que todos,
yo te di más que amor.
Para ellos la merced del heroísmo
y la docilidad de serte fieles,
porque ellos no afrontaron tu mirada
allá en Getsemaní.
Ojalá me hubieras dicho: "te comprendo,
lo estás haciendo bien. Animo, Judas".
Ellos navegaban en barcas
que el prodigio salvaba de mareas tenaces,
yo me hundí hasta tocar fondo en los abismos
de este mar de ser hombre y acordarse.
Todos vieron los clavos y lloraron,
yo te inmolé para que amanecieras.
Convocaron a tantos para el drama,
Caifás, Anás, Herodes y Pilatos,
por qué también a mí. Yo te quería.
Por qué habrán acuñado las monedas.
por qué las profecías.
por qué el árbol aciago
como un ojo hechicero reclamándome
desde la sangre intacta de la Biblia
Soy Judas, el traidor,
el que mejor cumplió con su destino.
El que entregó al que amaba. Por amarlo.

 

© Ester de Izaguirre

(Paraguay - 1923)

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