LAS ROSAS

NO HABLAN

Estaba entre las ruinas de cemento
con la paz guerréandole al coraje.
Aquel rosal aprisionado 
cantaba su limosna de pétalos abiertos
y la raíz del mundo entre las hojas.
Evitar al papel
o no saber que empuño
un cementerio flaco en los nudillos.
Algo vaciaba en mí su fuente desprolija
no sabía que el hambre se acodaba
sobre el reparo servil de lo ignorado.
No hubo tiempo
ni las ganas de entonces.
Las tuercas oxidadas de dolernos
tanto amor circular
fundieron su armadura
y al fondo esa canción sin más anclaje
que la sórdida reunión de los sentidos.
Volar ... siempre volar ... para encontrar distancia
para saber que la existencia es sólo un punto.
No hay pájaros ni hay lobos que alimenten
su infierno con mis sombras.
Nada para expresar
solo la cruda inmediatez
del devenir que trae a contramano
muda resignación que incordia a lo intuído
y estarse así pariéndose la vida.
Una verdad siniestra nunca dicha
de haber amado tanto ese camino
de búsqueda o sorpresa
sin conocer
el muro que se arrastra.
Algo para decir sin que lo diga
no renunciar a tanta lucha
de continuar rodando en la pendiente
razón del equilibrio que me arruga
el paso vacilante en el desierto.
Nada para decir tan sólo un precipicio
que redobla su apuesta
para no sucumbir
y se cuelan las notas
aguijones que prenden músculos con los huesos.
 

si mis dedos pudieran arrancar maravillas

    a una escala en medio del vacio

      
                  algo para decir
                                             sin que lo diga.


© Silsh
(Silvia Spinazzola)
-Argentina-

 
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